lunes, 7 de septiembre de 2009

A sus 51 años, Madonna permanece firme e irremplazable en el trono de reina del pop




Madonna vestida de novia. Madonna punk. Madonna crucificada. Madonna porno. Madonna Evita. Femme fatale. Madonna mamá. A cuántas Madonnas hemos visto y cuántas nos falta por ver. Desde arriba, sentada en su trono de reina del pop -hecho por ella y para ella, y sin que se lo discutan ni sus más pesados detractores- la 'chica material' ha visto nacer y desaparecer a las tantas que han anunciado como sus sucesoras.
Con 51 años cumplidos en agosto, Madonna -Madge, Mrs. M., Esther, o como quiera que ahora se haga llamar- cerró el miércoles su gira Sticky and Sweet, 85 shows, 32 países y el tour más rentable de un artista pop en la historia (dicho por la revista Forbes, no por un fanático más). Durante esta gira, en el escenario, fue colegiala, dominatriz, gitana. Por fuera, en ese lapso, se convirtió en mujer divorciada, mamá adoptiva -otra vez- y novia de un modelito brasileño treinta años menor. Madonna y reinvención son la misma palabra. Por eso es la única dueña de su reino.
Al nivel de Elvis y los Beatles
Los que han augurado su muerte musical han tenido que retroceder y guardarse. Madge aparece recargada. Después de ser casi enterrada por canciones como American life, por ejemplo, salió con Hung up y fue hit mundial. A lo largo de su carrera ha puesto en primer lugar más de veinte sencillos, récord solo comparable con lo hecho por Elvis Presley, Michael Jackson o los Beatles.
Desde 1983, cuando lanzó su primer tema en un álbum sin foto por exigencia de la disquera (no querían desilusionar a la audiencia que creía negra a la dueña de esa voz) hasta hoy o hasta mañana, Madonna ha estado ahí. No ha tenido que regresar: no se ha ido. Nos va a enterrar a todos. Ese misterio sobre el color de su piel duró muy poco. ¿Iba ella a mantenerse escondida? Sí para ser famosa y aplaudida se había ido de su casa y dejado a su familia.
Hambre, basura y violación
De Michigan a Nueva York, 19 años, 37 dólares y sola. Pasó hambre, escarbó entre las basuras, durmió en cuartuchos infestados de cucarachas. Eso y más se ha dicho, y vaya uno a saber qué fue real. Pero hay una dura verdad que sí salió de su boca: fue violada. "Una experiencia muy educativa", afirmó en alguna oportunidad.
Otra verdad fue que prefirió posar desnuda (fotos que después publicó Playboy y el mes pasado expuso un museo de Londres) que trabajar de mesera. "Por posar ganaba diez dólares la hora; en Burger King me daban uno", dijo. Madonna pragmática: si encuentra quién o qué le sirva, lo exprime a su favor.
Mujer de riesgos
Sólo en los últimos treinta días Madonna ha sido noticia por: 1.Recibir abucheos en la mitad del show en Rumania al hablar contra la discriminación de los gitanos de Europa del Este. 2. Haber tenido un desmayo en el concierto de Bulgaria, que más pareció un gesto de coreografía. 3. Puesto en riesgo la colección del Hermitage con su show en la plaza de San Petersburgo, que superó los decibeles permitidos. 4. Elegido el día de la fiesta nacional de la Virgen para cantar en Varsovia (incluso el ex presidente Lech Walesa la acusó de 'provocación satánica'). 5. Por las fotos que (de ser ciertas y no producto de photo shop, como alegan sus voceros) la muestran en una delgadez enfermiza. 6. Las quejas de cabalistas ortodoxos que lamentan que ella forme parte de su fe y recorra sitios sagrados del judaísmo. Por cuenta de la cábala, Madonna adoptó el nombre de Esther y no canta los viernes. Su mánager es israelí y su grupo de seguridad está formado por ex agentes secretos del Mossad.
Pero nadie como Madonna para alimentarse de las críticas. Son sus inyecciones de adrenalina. Así fue con las protestas por su video de Like a prayer, en el que besaba a un santo negro. Hasta Juan Pablo II pidió que no fueran a a sus conciertos. Ella tiene la receta de la provocación y si la necesita la prepara. Lo hizo con su libro Sex o con el beso francés que le dio a Britney Spears. Es garantía de lo distinto. El performance más potente que puede verse hoy en los escenarios. "Decir que Madonna es una simple estrella de pop es tan improcedente como afirmar que la Coca-Cola es apenas una gaseosa", dijo el escritor Rodrigo Fresán.
Obsesiva del gimnasio y el reloj
La Madonna de hoy duerme escasas cuatro horas al día, cada mañana hace gargarismos de agua y sal para cuidar la voz, cumple dos horas y media diarias de gimnasia guiada por su entrenadora Tracy Anderson (artífice de su tono musculoso) y una hora más de yoga. No de otra forma puede mostrar ese cuerpo a los 51 y soportar jornadas de conciertos en los que no para de bailar y cantar.
Buena parte de su largo reinado se lo debe a la disciplina que aprendió en casa, con un papá que le ponía horarios para rezar y hacer tareas y no la dejaba ver televisión sino los sábados por la mañana. Hoy ella no deja ver tele a sus hijos Lourdes, Rocco, David y Mercy, estos dos últimos adoptados en Malawi.
Madonna (bautizada Madonna Louise Veronica Ciccone) es obsesiva del orden y el control. Trabajar a su lado no es cosa fácil. 'Dj Enferno', que la acompañó en esta gira, dijo: "Para trabajar con Madonna no tienes más opción que superar todo lo que has hecho antes". "La mejor manera de atraer su atención es ofrecerle un reto", afirma su coreógrafo Jamie King.
Su hermano Christopher la definió: "Horario es el segundo nombre de mi hermana. Cada hora suya está planificada tan rígidamente como una campaña militar". Y eso coincide con lo que dijo su segundo esposo, el cineasta Guy Ritchie, quien contó que tenía que pedir cita para verla. Mientras que su primer esposo, el actor Sean Penn, afirmó que en cuatro años de matrimonio no habían tenido una conversación real. "Sé exactamente lo que quiero. Soy ambiciosa", ha dicho. Primero ella, luego su carrera. Después lo demás.
Su nombre aparece en los diarios de Andy Warhol. El autor Norman Mailer escribió sobre ella: "Con esta entrevista quiero probar que, si tienes algún defecto, es el de ser inteligente", empezó Mailer. El escritor británico Martin Amis quiso entrevistarla, pero Madonna lo rechazó. "Soy demasiado famosa", pareció ser el motivo, según dijo Amis en Observer, donde la definió como "el personaje más posmoderno del planeta".
El 'mundo M' cubre un espectro muy amplio, y eso que ella ha dicho que su única pretensión ha sido poner a bailar a la gente. Sin ser la más hermosa, sin tener la mejor voz, Madonna es protagonista de la banda sonora de las últimas tres décadas del pop. Ha hecho de su sonido algo tan flexible como para que suene bien en los ochenta, los noventa y este siglo. Se adapta, se mueve, se transforma. Sabe rodearse. En Hard Candy, su disco reciente, convocó a Justin Timberlake y a los productores del momento, Timbaland y Pharrell Williams, y con sólo el primer sencillo logró ser número uno en treinta países. Cuentan que lo dijo Mick Jagger (seguramente a su pesar): "Madonna es un vaso de inteligencia en un mar de ambición". El año pasado, tras cumplir un cuarto de siglo de carrera, la chica de Michigan fue incluida en el Hall de la Fama del Rock and Roll.
Testaruda polifacética
¿A cuál Madonna veremos en los próximos años? Inútil pensarlo. La que se anuncia cercana es la Madonna cineasta, camino que se ha negado a abandonar a pesar de los fracasos. Madonna testaruda. Con veinte películas como actriz -la mayoría con pésimas actuaciones suyas- se estrenó en la dirección con Filth and Wisdom, inspirada en los inicios de su carrera, y ya dijo que la siguiente cinta que dirigirá será sobre Eduardo VIII. Quizá la veamos como autora de otro cuento infantil (ha escrito 16), como imagen de alguna casa de modas, hoy lo es de Louis Vuitton, o amante de un nuevo 'boy-toy'.
Todo eso es posible. Lo único seguro es que el siguiente disco -que lo habrá- será totalmente distinto del anterior. Y que la Madonna de hoy no será la de mañana.

1 comentario:

José Carlos dijo...

No tengo palabras. Ella es, simplemente, ¡Increíble!

¡Lo dices todo en el reportaje!